Las pérdidas auditivas las podemos dividir en cuatro grandes bloques: conductivas, neurosensoriales, mixtas y centrales.

Las conductivas o Transmisivas tienen tratamiento médico-quirúrgico y en ellas el oído interno funciona con normalidad, pero no el oído medio y externo con lo cual los sonidos se perciben confusos y atenuados. La sensación es parecida a tener los oídos tapados. Estas pérdidas acostumbran a ser de grado medio a moderadas y las puede provocar tanto el cerumen, las otitis, la perforación del tímpano o la otosclerosis. Los pacientes que padecen este tipo de sordera perciben diferente su propia voz.

Las pérdidas auditivas de tipo neurosensorial, por su parte, son permanentes y no se pueden curar con medicación. El motivo de que sean permanentes es que son causadas por un funcionamiento deficiente de la cóclea y este es el órgano sensorial de la audición. Las personas que padece este tipo de sordera oyen las conversaciones, pero no las entienden, les cuesta el diferenciar entre fonemas, Por tanto escuchan mejor en ambientes silenciosos, los tonos graves y las voces masculinas. Las pérdidas auditivas mixtas afectan al oído medio y al interno.

Finalmente, en las centrales los sonidos enviados por el oído no se interpretan correctamente.