Una vez el paciente traspasa la puerta de Centro Auditivo FONALIA podemos afirmar que ya hemos comenzado a resolver la pérdida auditiva. Llevamos más de dos décadas visitando pacientes y sabemos que aunque estemos en el siglo XXI y que las campañas en prevención auditiva ayudan a concienciar sobre una patología natural todavía existen una serie de frenos que tenemos que desactivar para que el afectado decida entrar, de nuevo, en el mundo del sonido.

Sólo se puede ayudar a quien quiere poner fin a su problema, a quien quiere mejorar su calidad vida y la de su entorno. Tal vez usted se esté preguntando: Si es igual que ponerse unas gafas, ¿por qué mi padre, mi abuela no quieren escuchar oír hablar de audífonos?

Le vamos a dar una serie de claves:

1. En primer lugar porque muchas personas no son conscientes de que tienen un problema. Suben el volumen del televisor, hablan a gritos, piden que le repitan las palabras, pero: “ellos no están sordos”. No “están sordos” porque esto siempre se ha asociado a “ser mayor”. Uno empieza a perder audición conforme va cumpliendo años, es natural, pero por el contrario vivimos en una sociedad que ensalza todo lo que es “juventud y belleza” y desplaza la vejez y todo lo vinculado a ella.

2. Otras veces, y a pesar de que cada vez hay más información, uno no sabe dónde dirigirse y son los nietos, los hijos, los que propician la visita al médico y posteriormente a un centro auditivo especializado.

3. Se dice que las personas que tienen pérdida auditiva son “desconfiadas”, pero ¿usted no lo sería si no se comunica con su entorno? Pues esto es lo que les ocurre a ellas. Cada vez participan menos en la vida social y por lo tanto tienden a aislarse y a sentirse rechazados, aunque hayan sido ellos los primeros en tomar esta decisión.

No es extraño que la persona con pérdida auditiva pueda presentar ansiedad, e incluso depresión. Esté alerta si es un familiar, y si es usted el afectado le animamos a que no retrase la visita a Centro Auditivo FONALIA.

La pérdida auditiva no se detiene. Solamente estimulando al cerebro con mensajes sonoros se conserva esta facultad y se mantienen los restos auditivos. Perdemos la capacidad de discriminar entre voz y ruido, vamos dejando de entender. Por eso es tan importante no perder el tiempo.

Descuelgue ya el teléfono y reserve, sin compromiso, día y hora. En Fonalia estamos para ayudarle: no está sólo.