La pérdida auditiva muchas veces no la percibimos nosotros, los afectados, sino quienes están a nuestro alrededor, nuestro entorno: nuestras parejas, nuestros hijos, nuestros nietos, los compañeros de trabajo. Les pedimos que nos repitan lo que han dicho, subimos el volumen del televisor cada vez más alto, todo esto se debe a que habitualmente esta pérdida viene de forma gradual e indolora.

Por ello es tan importante que usted que lee esta guía porque sabe que no oye igual que antes o usted que tiene un familiar que cree que presenta una pérdida de audición no demore la visita a nuestro Centro. Retrasar la corrección auditiva se traduce en una recuperación más lenta y en mayores complicaciones. No perdamos tiempo, cuanto antes pongamos remedio a esta situación, mayores serán las posibilidades de aprovechar los restos auditivos que el paciente conserva.

Para corroborar sus sospechas de una pérdida de su capacidad auditiva o de un familiar le vamos a pedir que responda a estas fáciles preguntas:

1. Se esfuerza para entender a alguien que habla?
2. Tiene más dificultades cuando quien le habla no lo hace mirándole a la cara?
3. Le resulta más complicado seguir una conversación en reuniones familiares, en un bar o en lugares donde hay más ruido?
4. Cree que últimamente todo el mundo le habla más bajo? O le hablan entre dientes?
5. Sube el volumen del televisor más que antes o le han comentado que lo hace?
6. Le dicen por teléfono que no hable tan alto?
7. Suele decirle a su interlocutor que repita alguna palabra o alguna frase con frecuencia?
8. Oye las palabras, ¿pero no comprende lo que dicen?
9. Sale menos, se relaciona menos con los demás, debido a que le cuesta escuchar y comunicarse?
10. Ha notado pitidos, zumbidos en uno o en los dos oídos?

Si ha respondido afirmativamente a las cuestiones que le hemos planteado le recomendamos que se dirija rápidamente, sin demora, a Centro Auditivo FONALIA. Tenemos mucho que hacer por usted y su audición.